¿Se puede desgravar el seguro de responsabilidad civil profesional?

Joven sonriente trabajando con una tableta y un ordenador portátil sentado en una mesa de su tienda artesanal.

Ninguna actividad profesional está exenta de riesgos. Pero no solo de riesgos que puedan perjudicar directamente a quien la realiza, sino que las consecuencias de dicha actividad pueden perjudicar a terceros. Es ahí donde el seguro de responsabilidad civil juega un papel fundamental, ya que actúa como un colchón para evitar que el trabajador asuma las consecuencias de esos posibles daños a terceros, transfiriendo dichas consecuencias al seguro.

Por ello, este tipo de seguros se convierte, más que en un gasto, en una inversión para proteger el patrimonio del trabajador.

A ello se suma que el seguro puede salirle “gratis”, dado que, como veremos en este artículo, su coste se puede deducir íntegro en la declaración de la renta. Es un gasto que se puede desgravar, eso sí, siempre que se actúe como trabajador por cuenta propia y no como asalariado para una empresa.

Edificio moderno de cristal, plano detalle, Hong Kong, China

Seguro responsabilidad civil profesional y la desgravación en el IRPF

Sin duda, el desarrollo de cualquier actividad profesional por cuenta propia siempre tiene ciertos riesgos que debe asumir el propio trabajador. No hay profesión alguna que esté exenta de dichos riesgos. Desde el profesional de la construcción que pueda realizar un trabajo defectuoso, pasando por el dentista con una actuación negligente, hasta el comercial por recomendar un producto no adecuado a sus clientes.

Es por ello que contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra estos hechos es imprescindible y más, habida cuenta de que el trabajador por cuenta propia puede responder con su propio patrimonio personal de los daños que cause a un tercero en el desarrollo de su actividad.

Por lo tanto, la contratación de un seguro de responsabilidad civil, en la práctica, no debe considerarse como un gasto, sino como un paraguas para salvaguardar el patrimonio del trabajador autónomo. Y más, porque al final no supone realmente un gasto en nuestra contabilidad.

Y es que el seguro de responsabilidad civil ligado directamente a la actividad que desarrolla el profesional es deducible al cien por cien en la declaración de la renta dado que, además, no soporta IVA, por lo que se desgrava su importe íntegro. Debe estar, por tanto, vinculado a proteger al trabajador de cualquier incidencia relacionada con la profesión que realiza.

A la hora de desgravar, fiscalmente actúa como cualquier otro gasto deducible de la actividad profesional desarrollada, es decir, aquellos gastos necesarios para el ejercicio de dicha actividad, como pueden ser herramientas de trabajo, material de oficina, teléfono e internet, gastos de gestoría, etc.

Primer plano de unas manos tecleando un ordenador de mesa

Otros seguros que pueden desgravar en la declaración de la renta

Pero, además del seguro de responsabilidad civil vinculado a la actividad, el trabajador por cuenta propia puede deducirse también los gastos en seguros que estén relacionados con su profesión. Veamos algunos ejemplos.

Seguro de automóvil

Siempre que el vehículo se destine exclusivamente a la actividad laboral declarada. Por ejemplo, la furgoneta de un repartidor, el seguro de un taxi o el vehículo utilizado como comercial.

Y aquí el matiz “exclusivamente” adquiere un importante valor, dado que, en la práctica, muchos trabajadores por cuenta propia utilizan su vehículo particular para desarrollar su actividad y se desgravan parte de esos gastos. Algo que resulta habitual pero que, de cara a la administración tributaria, no es legal y puede acarrear problemas.

Seguro de salud

El seguro de salud contratado por un trabajador por cuenta propia, aunque no esté vinculado directamente con su actividad, es también desgravable.

Si un trabajador autónomo tiene contratado un seguro privado de salud, puede desgravarse hasta 500 euros anuales en su declaración de la renta. Además, esta desgravación se amplía al cónyuge e hijos menores de 25 años que estén incluidos en la misma póliza. En cualquier caso, el total de la prima desgravable por el autónomo y todos los miembros de su familia, en conjunto, sigue siendo el mismo límite mencionado de 500 euros. No obstante, si existe una persona con una discapacidad, dicho límite se amplía para esa persona a 1.500 euros anuales.

Seguro de vida

Como ocurre con el seguro de salud, las pólizas de vida riesgo suscritas por el trabajador por cuenta propia también pueden desgravarse en la declaración de la renta. Eso, sí, en este caso, han de cumplirse dos circunstancias: que esté incluido en la modalidad de estimación directa y que el tomador coincida con el beneficiario en las garantías de enfermedades graves e invalidez.

Al igual que en el caso de las pólizas de salud, el límite anual se establece en 500 euros desgravables y 1.500 en caso de tener una discapacidad.

Seguro de comercio u oficinas

El coste del seguro multirriesgos del local u oficina donde se desarrolle la actividad profesional también es desgravable, tanto si el local es en alquiler como en propiedad.

Además, resulta interesante conocer que, aquellos trabajadores autónomos que desarrollen la actividad en su vivienda habitual también podrán desgravarse la parte proporcional del seguro de hogar que corresponda al porcentaje de la vivienda destinado, y declarado como tal, al ejercicio de dicha actividad.

Planes de pensiones

En cuanto a los planes de pensiones, además del límite de 1.500 euros de desgravación anual que existe para cualquier persona física, el trabajador por cuenta propia puede aumentar dicho importe a través de los planes de pensiones de empleo simplificados para autónomos. Estos permiten una desgravación de hasta 5.750 euros anuales, es decir, 4.250 más que como particular.

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