Obligaciones del mediador de seguros

Contrapicado de edificios altos de oficinas

El mediador de seguros es una figura clave en la distribución de seguros en España. Ofrece al cliente de seguros un valor añadido que no pueden aportar otros canales de distribución, como la venta telefónica o por internet. Su trato directo con el cliente, el análisis de sus necesidades de aseguramiento de forma objetiva y el apoyo y seguimiento una vez contratada la póliza, ya sea en materia administrativa o en siniestros, son funciones propias que caracterizan a la figura del mediador de seguros.

Por ello, para ejercer la actividad de mediador de seguros, sea cual sea su tipología, como veremos en este artículo, ha de cumplir una serie de requisitos y obligaciones legales, como ofrecer un asesoramiento imparcial y objetivo, responder ante posibles errores, llevar a cabo una formación específica y continua, o estar inscrito en el registro oficial de mediadores, según su caso.

¿Cuál es la función del mediador de seguros?

La principal función de un mediador de seguros es intermediar entre una compañía aseguradora y el cliente final para que este encuentre el producto que más se adecúe a sus necesidades.

Dentro de los mediadores de seguros se pueden distinguir varias figuras, en función de su vinculación con las compañías aseguradoras. Se trata de:

  • El corredor de seguros. Es una figura independiente, que no mantiene ninguna relación de dependencia con las compañías aseguradoras. Su relación es mercantil, y no tiene ningún vínculo accionarial ni laboral con ellas. El corredor puede suscribir libremente acuerdos de colaboración con las aseguradoras que desee, percibiendo de ellas una comisión por cada contrato de seguro materializado. Su principal función es ofrecer al asegurado las mejores opciones del seguro que más se adapte a lo que necesita. Ha de ser imparcial en su criterio de asesoramiento al cliente, y acompañará a este a lo largo de la vida del contrato, asesorándole y ayudándole en la tramitación de siniestros y adecuando la póliza a las futuras necesidades del asegurado, si fuera necesario.
  • El agente de seguros. Es otro tipo de mediador entre aseguradora y cliente, pero tiene la peculiaridad de que sí existe un vínculo con la compañía de seguros con la que trabaje, que se formaliza mediante un contrato de agencia. De hecho, esta figura, conocida también como agente exclusivo, solo puede formalizar un contrato de intermediación con una única aseguradora, en exclusiva. Su función es también asesorar al cliente y ofrecerle el producto, de entre la oferta de la aseguradora para la que trabaje, que mejor se adapte a sus necesidades. Representa a la aseguradora en todos los aspectos legales.
  • El agente vinculado es una figura con menor expansión, a medio camino entre el corredor y el agente. No requiere de los requisitos legales que le son exigidos a un corredor y puede formalizar contratos de colaboración con varias entidades. De hecho, para conseguir la autorización para trabajar como agente vinculado, es requisito indispensable contar previamente con, al menos, dos contratos con compañías aseguradoras. Su papel es el mismo que el de un corredor: presentar diversas ofertas al cliente con su asesoramiento y recomendaciones, de forma imparcial.
  • Existe una cuarta clasificación, que es la de operador de bancaseguros, que exclusivamente se refiere a agencias de seguro creadas para distribuir los productos de una o varias aseguradoras a través de las oficinas bancarias de la entidad financiera con la que tienen acuerdos.

Cabe señalar que, mientras que la cartera de clientes del corredor de seguros le pertenece a este, en el caso de los agentes y agentes vinculados, la cartera pertenece a la compañía o compañías aseguradoras para las que trabaja.

Grupo de 4 personas trabajando alrededor de una mesa frente a dos ordenadores portátiles

Responsabilidades del mediador de seguros

Ante todo, la principal responsabilidad del mediador de seguros, sea este agente, agente vinculado o corredor, es la objetividad a la hora de ofrecer al cliente sus productos. El criterio ha de basarse en la imparcialidad y, dentro de las ofertas, bien sea de la única compañía con la que se trabaja (en el caso de los agentes exclusivos) o del abanico de aseguradoras con las que se tienen acuerdos (para corredores y agentes vinculados), ofrecer al cliente el producto que más se adapte a sus necesidades o demanda.
Aparte de eso, el mediador ha de cumplir una serie de requisitos legales para ejercer su profesión. Cualquiera de ellos debe inscribirse en el perceptivo registro especial de mediadores de seguros de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) que le corresponda. En el caso de las personas jurídicas, además, se inscribirá a los administradores y a las personas que formen parte de la dirección, responsables de las actividades de mediación.

En el caso de los corredores, entre otras cosas, requieren:

  • Una formación determinada en materia de seguros, debiendo superar una prueba o examen que le acreditará como Mediador de Seguros Titulado, título otorgado por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Además, la normativa exige una formación continua a lo largo de los años, que se extiende a todos los mediadores de seguros.
  • Contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra posibles responsabilidades en el ejercicio de su actividad.
  • Tener solvencia financiera en el caso de que cobre recibos directamente a los clientes.

Primer plano de unas manos escribiendo en un teclado de un ordenador portátil

La responsabilidad civil de los agentes de seguros

Los agentes de seguros exclusivos trabajan en nombre de la compañía de seguros de la que dependen. Por ello, la responsabilidad de su actuación recae en la propia aseguradora, por lo que no existe obligación legal, por parte del agente exclusivo, de contratar un seguro de responsabilidad civil.

Ahora bien, que no sea obligatorio no quiere decir que no sea recomendable. A pesar de que la responsabilidad es de la compañía, lo cierto es que esta puede llegar a repercutir en el propio agente la responsabilidad, si se demuestra su negligencia. También puede darse el caso de que el cliente demande directamente al agente o sociedad de agencia, con lo cual tendría que asumir los gastos de defensa de manera particular, de forma independiente a la aseguradora.

Por su parte, los agentes de seguros vinculados tienen la misma obligación que los corredores, de contratar un seguro de responsabilidad civil por su actividad. Aunque, si las compañías con las que trabaja el agente vinculado establecen en el contrato de agencia que asumen la responsabilidad de las actuaciones de este, la obligatoriedad desaparece. Pero, al igual que en el caso del agente exclusivo, resulta recomendable, a pesar de ello que lo tenga.

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